Estigmas que nos cobijan, rebozos que guardan memoria
@puki_dealabama
Sus piezas no buscan el recato, sino la confrontación. Entre la urdimbre y la trama, Puki teje una memoria dolorosa marcada por la discriminación y la crisis del VIH. Palabras que socialmente han funcionado como sentencias de exclusión —puto, maricón, pinche sidoso— son capturadas matemáticamente en los hilos teñidos para ser exhibidas sobre el cuerpo.
Puki subvierte así la función primigenia del objeto: el rebozo deja de ser un velo para "no ser vistas" y se transforma en una pancarta que visibiliza los estigmas. Nos cobijamos en el insulto no para escondernos, sino para desactivar su carga moral y convertir la herida en identidad y orgullo.
Antonio Martínez Velázquez